
Yo te tiro una:
Noche de excesos. Sabiendo que te vas a arrepentir, que cuando te levantes a la mañana antes de pensar en mear vas a estar gritando internamente “NOOOOOOO, ¿QUÉ HICE?”, lo mismo agarrás el telefonito móvil ese que trae el demonio, y escribís cosas indefendibles al otro día. Cosas como (pido perdón al destinatario real, mire para otro lado, pero es que tengo que asumir frente a la sociedad que NO ESTOY BIEN) “Me acabo de dar cuenta que tenés la textura justa en las manos”. (WTF??!!)
¿Cómo se sostiene eso, eh? ¿Cómo se defiende? (si se puede remediar, sépanlo, ¡no pude!)
Cuestión que ese bracito extra que nos incorporó la tecnología es igual al palo del mono de 2001: odisea en el espacio. Por eso propongo que sumen sus voces a que emprendamos la fiesta sin celulares. Contame vos alguna situación en la que el celular te rompió las pelotas. Animate al patetismo, dale. Y no te olvides de firmar el petitorio: por una joda limpia, salgamos sin celular. Gracias.
